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La ducha

Detalles

Una sensación de tranquilidad inundaba la habitación. Una ventana entre abierta dejaba entrar a una brisa que bailaba con las cortinas. La suave luz del amanecer comienza a iluminar la escena, y se intuye la figura de una mujer durmiendo medio desnuda entre las sabanas.

La luz encendida y la puerta entreabierta del baño alimentan la sospecha de otra persona en la habitación, y el ruido de la cisterna y del agua del lavabo terminan por confirmarlo. A los pocos segundos, sale otra mujer desnuda, con el pelo largo y suelto que ocultaban parte de sus atributos. Esta cogía lo que parecía ser un batín y salía de la habitación mientras se lo iba poniendo.

La mujer que dormía profundamente se despierta sobresaltada a causa de la melodía de su teléfono. Era su jefe que la llamaba.

-'Apenas ha amanecido y ya esté éste llamando...' - maldecía, la joven a su jefe.

Este le recordó que a las 9 horas debe estar en la otra punta de la ciudad para cubrir el reportaje del día, otro político que dimite. Se levanta de la cama desnuda y se mete en el baño. Abre los grifos de la ducha y deja correr el agua caliente, se mete cuando ya el vaho inunda toda la habitación. Se enjabona el pelo, el cuerpo y con sus manos comienza a recorrer todo su cuerpo comenzando por su abdomen, subiendo hasta sus pechos hasta los hombros, bajando por los brazos. Coge mas jabón y se dispone a enjabonarse las piernas y su entrepierna. Es en este momento cuando es consciente de que se ha levantado mojada. La noche había estado entretenida y todavía sigue con ganas de guerra. Así que empieza a acariciarse lentamente su clítoris, dejando que el agua caliente corra por su cuerpo llevándose el jabón a su paso. Poco a poco va acelerando el ritmo de sus caricias que hacen que pequeños gemidos se escapen de sus labios. Se pega contra la fría pared de baldosa y con el contraste del agua caliente se excita más, poco va a tardar en correrse...

Los gemidos son cada vez mas fuerte, lo que llaman la atención de la otra mujer. Ella entra en el baño a la vez que se va desnudando mientras que el ruido del agua oculta el ruido que hace al entrar en el baño y espera paciente al momento en el que la otra mujer se vaya a correr. Conoce bien sus gemidos y justo cuando va a llegar, se mete en la ducha y observa la cara de placer de la joven que se corre.

Una pícara sonrisa se dibuja en sus labios y susurra 'otra vez'. La otra chica, entre el agua y la pared, sonrojada por haber sido descubierta, se queda paralizada mirando a su dómina. Así que la otra se acerca a su oído y en susurros le dice 'sino lo haces tu, te lo hago yo' seguidamente comienza a morderle la oreja mientras sus manos se posan en sus caderas. Con la boca baja por el cuello, mordiéndolo, con sus manos sube hasta sus pechos, pellizcando sus pezones y azotándolos levemente.

Has sido una chica mala - le dice- Te has tocado sin haberme pedido permiso.

La joven sumisa sigue inmóvil, con la mirada perdida en los ojos de la mujer que tiene frente a ella. Al no haber respuesta, esta dice 'voy a tener que castigarte aquí y ahora'. Así que coge la manguera de la ducha, la coloca alrededor del cuello de la joven y vuelve a colocarla de forma que le aprieta ligeramente el cuello y el agua sigue empapándolas. Con una mano tira levemente de la manguera, apretando, con la otra separa sus piernas y azota su mojado e hinchado clítoris. Lo que hace que sus piernas fallen pareciendo que se vaya a caer. Comienza a acariciarle el clítoris saltándose el comienzo suave y directamente rápido y algo fuerte, comienza a gemir pero eso no es lo que la dómina quería. Así que le introduce sus dos dedos mas largos de un golpe y hasta el fondo. Con lo mojada que está, se deslizaron por su vagina sin problema y un grito escapó de la boca de su sumisa. Retira suavemente los dedos y los vuelve a meter de un golpe otra vez, la sumisa pierde otro grito, ella sabe que por cada grito tendrá un azote después de correrse y duda si tener más azotes o mayor autocontrol. El placer que recibe al ser follada no le deja pensar con claridad, sólo desea que su mano no salga de dentro de ella.

La sumisa sigue rezando para que la otra no saque la mano de dentro de ella, el placer que le da con cada entrada y salida de su mano aumenta sin parar, sus piernas fallan, su cuerpo se estremece y a penas es capaz de morderse el labio para evitar así gritar. El placer aumenta más y más y siente que en su interior un volcán a punto de romper en erupción. Justo cuando el momento se acerca, la mano de su dominante entra y sale a un ritmo frenético, escalofrío sube desde la parte más baja de su abdomen hasta su cuello y justo en el momento de salir por la boca sabe que será un orgasmo increíble y que no podrá evitar gritar fuerte. Pero su dominante para en seco, justo antes de correrse, retira su mano y bruscamente le da la vuelta. La pone contra la pared, notando el frío de las baldosas en sus pechos y sus pezones excitados, su abdomen y su cara. Le separa las piernas y vuelve a follarla, está tan mojada, que cuatro dedos entran en ella y no tarda nada en correrse en un grito que su dominante ahoga con un tirón de la manguera, no para de follarla, a pesar de que su vagina atrapó sus dedos pero quiere que se corra otra vez y no parara de follarla.

Hasta que lo hizo, fueron tres veces las veces que llegó al clímax en la ducha. La sumisa cae desplomada al ser liberada de la manguera, pero algo le dice que su dominante no la dejará descansar apenas cinco minutos, es entonces cuando recuerda los azotes...

Una vez secas después de la ducha, desnudas en la habitación, la mujer de dice a la joven que fueron nueve veces las que gritó, así que serán nueve azotes. Se acerca a ella para besarla, o eso es lo que la inocente sumisa creía, ya que la agarra por las muñecas y hace que se apoye al respaldo de una silla. Con una cinta ata sus muñecas entre los barrotes del respaldo y separa su cuerpo de la silla haciendo que esté ligeramente inclinada hacia delante con las piernas separadas. Con otra cinta le venda los ojos y al rato nota algo frío que acaricia su espalda, haciendo un sendero desde el omóplato hasta su nalga izquierda. De repente desaparece... Y zas! El calor y el hormigueo del azote invade las sensaciones de su cuerpo, esta vez el objeto se dirige a la nalga derecha...

Comentarios   

 
caligulaxx
#1 caligulaxx 16-05-2016 09:39
Una descripción muy vívida, Red-Lexa. Eres muy buena narradora. Me ha gustado mucho tu relato. ¿Vivencia personal o fantasía? Jajajaja supongo que eso formará parte del "secreto del sumario". Un saludo o un bico... escoge tú ;-)
 

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